martes, 23 de diciembre de 2014

XIX ¿Dónde caminas ahora?

¿Dónde pisan ahora
Tus pies pequeños?
¿Dónde resuenan
Risueños tus pasos?
¿Dónde caminas, mi amada,
Llevándote bajo el brazo
Un trozo de mi alma?
Te busco en el cielo
Y también entre las aguas
En el aire, en la tierra
Y también entre las brasas
¿Dónde caminas ahora,
Con ese trozo de mi alma? 

miércoles, 3 de diciembre de 2014

XVIII Seguramente, hoy tendrías frío.



Seguramente, hoy tendrías frío
Y buscarías arroparte en el sofá
Con la mantita verde
Que ahora pende del respaldo
Completamente inerte
Mientras las lágrimas de la lluvia
Se van deslizando por los cristales
De la ventana expuesta al gris
De un otoño triste, sin ti.
Seguramente, hoy tendrías frío
E irías a buscar tu chaqueta blanca
Al terminar el café
Para asomarte a contemplar
Como no para de llover
Otra lánguida tarde gris oscuro
De este otoño inmensamente triste:
Porque es el primero sin ti.
Ahora, el frío se enreda en mis piernas
La tibia lluvia resbala por mi piel
Y en mi pecho anida una congoja
Que me lleva inútilmente a buscarte
En nuestro lecho vacío
En tu armario, tan lleno
En tus cajones dormidos
En cada rincón
Llevando esa manta verde
Para arroparte de nuevo porque
Seguramente, hoy tendrías frío
Como siempre solía suceder 

viernes, 21 de noviembre de 2014

XVII Lucero

Anoche, Júpiter estaba triste
Brillando solo en el firmamento;
Antaño relucía la luna a su lado, 
Totalmente plena de su redondez

Pero anoche Júpiter brillaba solo
Con un brillo mortecino y desganado
Lejos , asomaba la luna menguando
En un cielo oscuro y apagado

Y entonces... Júpiter se detiene
Cuando el lucero se halla en lo alto
Mientras mira hacia atrás para ver
Como, inexorable, se aleja la luna amada

Lágrimas fugaces surcan el cielo negro
Pronto será la hora de su ocaso
Júpiter brilla triste y agotado
Mientras la luna ya lo ha abandonado

martes, 11 de noviembre de 2014

XVI ¡Qué pena de luna!

¡Qué pena esa luna tan blanca
Que llena emerge en el orbe!
Una hermosa luna de plata
En un cielo azul verdemar.

¡Qué pena esa luna preciosa
Que ilumina nuestra amargura!
Consolaría esta pena un instante
Si sólo te la pudiera mostrar

Pero no hay paz en la tierra
Y escribo para no llorar
Esa ausencia tuya, tan triste... 

¡Qué pena de esta luna tan blanca!
¡Qué dolor no podértela mostrar!
Y decirte suave al oído: mírala, mírala

martes, 21 de octubre de 2014

XV Otra vez, Dios se ha equivocado

Otra vez, Dios se ha equivocado
Como un niño distraído,
Como un ciego atolondrado,
Como un torpe desmañado,
Como un viejo demenciado.
Arrojando los dados con su mano
Como un jugador viciado.

Sí, otra vez Dios ha errado.
Se llevó a la paloma blanca
Y dejó al cuervo olvidado
Arrancó la flor más bella
Y dejó todos los cardos
Abatió al gorrioncito pardo
Y dejó al volando al murciélago
Sí, otra vez ese cretino Dios
Ha vuelto a errar su disparo.

Soberbio, desde su trono,
Exigirá ciega fe a su pueblo adoptado
Fidelidad a sus divinas providencia 
Amor y firme lealtad.
Mutado en santo benefactor.
Rezos, cantos de adoración
Y altares bañados en sangre inocente.
Para ensalzarse arrogante
Sobre sus criaturas, humilladas
Y mansamente postradas a sus pies.
Sangre y humos medicinales
De los sacrificios del pueblo de Israel,
De quienes se dicen cristianos,
Y seguidores del Islam.
Bálsamos que aplaquen su cólera
Y la eterna rabia de un soberano frustrado

Hoy, ese Dios tan santo
Otra vez se ha equivocado
Igual que un inútil tarado
O quizá, un perverso bastardo
O el verdadero príncipe de la maldad

martes, 14 de octubre de 2014

XIV Las calles lloran de pena


Las calles lloran de pena
La nostalgia de tus pasos;
Las esquinas se asoman indiscretas
Buscando retazos de tu presencia
Y los escaparates nublan sus ojos
Desnudos y vacíos sin tu mirada.

La ciudad languidece otra tarde,
Otra madrugada, otra noche
Ya no resuenan tus tacones,
Ya no caminas, ni miras, ni corres
Porque faltas cada hora, cada instante

Una obstinada lluvia cae indiferente, 
En la absurda tarde de un domingo,
Hora tras hora, sobre los adoquines
Ahora mudos sin tus pasos,
Vacíos sin tu peso tan ligero
Olvidados sin tus ojos mirando
Desnudos sin tus zapatos.

Las calles lloran de pena
Y la lluvia arrastra sus lágrimas
Entre bordillos desgastados
Y aceras olvidadas
Otra tarde gris de domingo
Porque tú faltas

XIII Brazos abiertos



Me acerco a esos brazos abiertos
Buscando a quien he perdido
O, tal vez, a quien no pude tener
Y regreso, otra vez, derrotado 
Por el peso del silencio y el vacío.

Recorro añorante aquellas calles
Por donde ella transitaba a mi lado.
Yazgo en mi lecho despierto y amargo
Abrazando su ausencia acostada
A mi vera entre blancas sábanas vacías.

Camino cabizbajo renegando de dios
Maldiciéndole salvaje a cada paso.
Una tierna flor se abre a mi deseo
Y la muerdo igual que un asno.
Buscando a quien he perdido
O a quien nunca he encontrado

martes, 30 de septiembre de 2014

XII Pongo tu nombre

Pongo tu nombre a esta fiera
Que, hambrienta, devora mis entrañas
Como voraz legión de termitas
Arrancando a pedazos mi alma

Pongo tu nombre al este vacío
Que queda ahora en nuestra cama
Al que duermo abrazado llorando
De la noche a la mañana

Pongo tu nombre al silencio
Que se esparce por toda la casa
Como una negra nube lluviosa
De las lágrimas más amargas

Pongo tu nombre a la vieja nostalgia
Que siempre anidó en mi alma
Y que ahora te añora con toda la rabia
Desde que te fuiste aquella madrugada

domingo, 21 de septiembre de 2014

XI Frío

Un frío desconcertado
Vaga por nuestro nido
Buscándote obstinado
Por cada rincón del pasillo:
Es aquel súbito frío 
Que te asaltaba inclemente
Al terminar  la comida
Y te hacía levantar siempre
A buscar tu chaqueta.
Aquel frío intempestivo
Que cada vez que te asaltaba
Te hacía arropar en el sofá
Bajo aquella vieja manta
Un frío ya familiar
Ubicuo, cotidiano, siempre
Presto a saltar a tu espalda.
Un frío que ahora vaga perdido
En pos de tus faldas
Sin poder encontrarte
Desde aquella aciaga madrugada.
Y mientras anda buscándote 
Correteando por la casa 
Se cuela travieso
Entre nuestras piernas
Y nos congela y traspasa: 
Es el frío de la nostalgia.

jueves, 11 de septiembre de 2014

X El vacío del sofá


El vacío que queda en el sofá
Donde antaño te sentabas
O dormías dulce y serena
Entre caramelo y caramelo
Ese vacío en tu sofá, donde 
Tantos momentos pasabas 
A mi lado, cogidos de la mano
Hablando de nada en particular
Es el vacío que arranca mis ojos
Y desgarra mi pecho, vida mía.

Tu ausencia toma cuerpo
En ese espacio vacío del sofá
Donde nunca más volveré a verte.
Dos cojines naranjas sentados
En el espacio que ocupabas
Como lápidas cubiertas de hiedra 
Y la manta verde que te arropaba
Yace lánguida en el respaldo,
Perfectamente doblada. Y el tiempo
Hace correr al sol nostálgico de tu faz
En ese aciago e inmenso vacío
Que se esparce por tu sofá
E inunda nuestra sala de estar
Tan yerma...

domingo, 17 de agosto de 2014

IX Converso con tu ausencia

Converso con tu ausencia
Largo y tendido, una charla
Pausada y calmada
Y me responde el silencio
Mientras una garra de acero
Estrangula mi pecho.

Hablo cada día con tu ausencia
Y le comento mil lamentos:
De tanto tiempo perdido,
De aquella absurda  pasión
Que me alejó de amarte
Todo cuanto hubiera querido

Le diría tantas cosas
A esa, tu ausencia callada:
Esas mil pequeñeces
Que antaño compartíamos,
Cotilleos y comidillas, 
O, simplemente, todas mis tonterías

Te haría una llamada 
Solamente para nada
Y hoy regalaría mi alma
Por oír de nuevo tu voz 
Por la mañana,
Esa voz bien timbrada
Ahora cargada de palabras,
Y conversar así con tu alma

Sopla un viento frío
El verano ya se acaba
Tu silencio me responde,
Tu ausencia me acompaña
Mi pecho de acongoja
Y mi voz se calla

jueves, 7 de agosto de 2014

VIII Tu vientre

Tu vientre grávido
Es ahora la bóveda del cielo
Con Júpiter por ombligo,
La luna y venus por areolas
Y una estrella por cada poro
De tu piel morena.

Bajo el cielo de tu vientre
Duermo arropado soñandote
Alegre y bulliciosa adolescente
O dócil y condescendiente
Perdido, sin estrellas polares
Sin reconocer cada horizonte.

Tu vientre amado es ahora mi cielo
Plagado de añoranzas infinitas
La luz asola el desierto de mis culpas 
De todo cuanto darte pude y no supe
Tu ausencia es ahora mi infierno
Eterno tormento para mi alma
Bajo el cielo estrellado
De tu vientre amado

lunes, 4 de agosto de 2014

VII Añoro tus manitas



¡Cuanto añoro tus manos!
Aquellas manos finas y largas
Con sus uñitas mordidas
Manos que hacían rodar
La alianza de desposados,
Momentos de oscuras reflexiones.

Aquellas manitas delicadas
Pobladas de vello oscuro
Que cual mariposas ligeras
Se posaban sobre mi pelo
Con tu mirada penetrándome

Aquellas manitas inquietas
Que laboriosas cosían con mimo
La funda azul del edredón
Con tu cabeza inclinada
Sentada en el viejo sillón

Aquellas manos suaves y dulces
Que retenía y besaba
Ahora perdidas para siempre
Hechas palomas de ceniza gris
Jugando a atrapar estrellas
En los confines de Orión

martes, 1 de julio de 2014

VI Flotando en tu recuerdo

Envuelto en tu recuerdo
Flotando en aguas 
Empapadas de tu nombre
Me ahogo en la nostalgia
Hundido en las oscuras simas 
De tu eterna ausencia.

Flotando solo a la deriva
Como cadáver de náufrago
Me entrego al baile de las olas
Sin rumbo, sin norte
Sin la estrella polar
De tus ojos abiertos

Despojo de carne flotante
Rodeado de agua salada
Bamboleándose entre las olas
A la deriva del recuerdo
Tal vez arribe a algún puerto
O termine varado en la arena.

domingo, 22 de junio de 2014

V Más allá de Vega

Más allá de la hermosa Vega
Busco el brillo de tus ojos, 
Tu rostro allende los cielos
Y aquella triste mirada
Con la que me despedías
Aquella tarde, dejándome un beso
Aquel beso...

Dos pequeños astros centellean
Y parecen hacerme un guiño
¿Eres tú, gorrión de las estrellas,
Quien me envía un beso estelar
Desde el otro extremo del cosmos?

Aquellos ojos que ya no miraban
Cobran vida y luz junto a Vega
Y el negro cielo de la noche
Sonríe en cuarto creciente
Con tu luz estelar
 Más allá de la tiniebla

Triste astrónomo contemplando el cénit
Que mira a tus ojos junto a Vega
Y esboza una sonrisa tierna
Como aquella tarde 
Con aquel beso de despedida,
Un suave picotazo de gorrión
Que dejaste en mis labios.

Añoranza más infinita que el cosmos
Viajando a años luz de la tierra
Prendido de tu beso y de tus ojos
Eternamente tuyo, por los siglos de los siglos
Y los astros de los astros. 
Más allá de Vega

domingo, 1 de junio de 2014

IV Añoranza


Tu ausencia me asalta
A la vuelta de cada esquina
Una ausencia cruel y fría
Que traspasa mis entrañas
Y estremece cada fibra del alma

Un pobre gorrión que ya no vuela,
Un agrio silencio que se esparce
Por los rincones de nuestra casa
Más oscura sin tu mirada
Mas vacía sin tus palabras.

Silencios que ahora me guardo
Luces que encienden la nada
De tu camino en la otra morada
¡Cuanto te añoro ahora,
Compañera de mi alma!

miércoles, 21 de mayo de 2014

III Ausencia



Esa ausencia que se esparce
Por cada rincón de la casa
Que penetra en el aire
Y se clava en la mirada
Cuando encuentra el vacío
Que ha dejado tu marcha.

Esa ausencia que atenaza
Lo más hondo de las entrañas
Ahogando entre hierro el corazón 
Hasta apurar la última gota
De la inútil sangre vacía
Que sostiene ahora mi vida.

Amarga ausencia dejas
Donde huyen mis ojos cada mañana
Buscando tu cuerpo en la cama,
Tu silla vacía, tu plato sin nada
Y arrinconado en una balda,
Languidece aquel bolso de Prada.

Zapatos y botas que no se manchan
Vestidos y collares lloran tu falta.
Silencio asfixiante, dolor en el alma
Dime, ¿Por qué te me fuiste
Aquella triste madrugada?


lunes, 19 de mayo de 2014

II Gorrioncito


¿Donde anidas ahora, 
Gorrioncito de mi alma?
¿Dónde resuena jacarandoso
Tu dinámico revoloteo?
¿Dónde bates tus alas?
¿Dónde reposan tus patas?
¿Dónde se escucha tu piar?

¡Cuánto se desgarran
Los entresijos de mi alma
Cada vez que me asalta,
Traicionera, la imagen amarga
De tu mirada extraviada!

Dime, dime sin demora
¿Quién me amará ahora
Igual que tú me amabas?
¿Quién me cubrirá con sus alas
Como tú me arropabas?
¿Quién paseará por mi alma
Igual que tú brincabas?

Triste noche lluviosa,
A finales de un aciago verano
Agrios aromas de ausencia
Amargura de una tierra mojada
Que tú ya no alcanzas
Dime, ¿Donde vuelas ahora,
Gorrioncito de mi alma?

jueves, 15 de mayo de 2014

I G.B.M.



Mi alma se desangra herida,
Asaetada por la enorme tristeza
De recordar, amargo e impotente
Aquella mirada de gorrión agonizante
Extraviada allende el vacío

Presenciar cómo tu alma se perdía
En perpleja quietud indiferente
Balbuceando palabras robadas
Mientras rellenabas de golosinas
La pobreza de tu boca vacía.

Aquella boca de dulces labios
Que me hablaba y me besaba
Que a veces me reñía e irritaba
Y ahora ni si quiera podía clamar
Ante la muerte acechante

El dolor de tus piernas tullidas
Errando sonámbula por los pasillos
Perdida sin luz y sin sueños
Cuando ya no recordabas las calles
Indiferente a los azules del verano

Me corroe el amor que no supe darte
Cada falso beso y cada embuste
A cambio del silencio y de una paz
Al evocar cómo se iba extinguiendo
Toda la luz que habitaba en tus ojos

Maldigo el destino que arrancó tu alma
Y la arrastró tan lejos de nuestro nido
Cuando cruelmente se fueron apagando
Toda lozanía y esplendor de tu rostro
Y la dulzura de tu mirada.

Reniego de dioses vírgenes y santos
De doctores, de ciencias y sabios
Mientras aquellas células malignas
Como una legión de hormigas voraces
Horadaban y arrasaban tu pobre cabeza.

Maldigo mi absoluta impotencia
Mientras se esfumaba cuanto fuiste y eras
Con la mente esquilmada y asolada.
Como un triste gorrión atronado,
Como una pobre muñeca lisiada

Y ver cómo te ibas sin despedirte
Arropando tu cara entre mis manos
Oír como tu respiración se apagaba
Y tu ausencia se esparcía por los rincones
De tu casa, abandonada.

Me amarga el pan que no comes
Y sobra en la despensa cada jornada
Todas las medicinas acumuladas,
Tu ropa que languidece inanimada
Tus joyas y pertenencias arrinconadas.

Y no encuentro consuelo
Ni en aquellas fotos que guardaba
Ni en el recuerdo de tus palabras
Ni en la huella de tus besos,
Ni en los versos que te canto
Ni en el sueño, 
Ni en el etílico olvido,
Ni en nada.