miércoles, 21 de mayo de 2014

III Ausencia



Esa ausencia que se esparce
Por cada rincón de la casa
Que penetra en el aire
Y se clava en la mirada
Cuando encuentra el vacío
Que ha dejado tu marcha.

Esa ausencia que atenaza
Lo más hondo de las entrañas
Ahogando entre hierro el corazón 
Hasta apurar la última gota
De la inútil sangre vacía
Que sostiene ahora mi vida.

Amarga ausencia dejas
Donde huyen mis ojos cada mañana
Buscando tu cuerpo en la cama,
Tu silla vacía, tu plato sin nada
Y arrinconado en una balda,
Languidece aquel bolso de Prada.

Zapatos y botas que no se manchan
Vestidos y collares lloran tu falta.
Silencio asfixiante, dolor en el alma
Dime, ¿Por qué te me fuiste
Aquella triste madrugada?


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