jueves, 31 de marzo de 2016

XXXI Felices


Éramos tan felices...
Y, sin darnos cuenta, llegó el invierno
Blandiendo un cuchillo de hielo
Y nos fuimos alejando
Perdidos en medio de la vida.

Tal vez fuimos felices
Y, de tan ciegos, no supimos verlo
Ahogándonos en el tedio,
Sumergidos en las absurdas 
Luchas del día a día

Seguro que fuimos felices.
Mientras, el viento gemía en la calle
Llamándonos a gritos entre el ruido
Entonces, yo no te oía
Y tú tampoco podías oírme.

Creo que fuimos felices
Ahora que me has dejado tú hueco
Ahora que muere el invierno
Ahora que calla el viento
Ahora que sigo tan ciego
Ahora que ya no te tengo.

martes, 8 de marzo de 2016

XXX 365

Mil millones de kilometros
De estéril caminar
Ha recorrido esta Tierra,
Cabizbaja, lenta y pesada.
Ahíta de hastío y dolor
Porque falta sobre su faz
La caricia de tus pisadas,
Y el beso de tus pasos,
Y el trino de tu risa,
Y el calor de tus manos,
Y el terciopelo de tu voz
Cantando a la luna llena.

Cansina y desganada gira la Tierra
Subiendo y bajando el sol
Consciente de su baldío rotar,
Porque que tus ojos ausentes
Ya no se pueden deleitar
Con la luz del amanecer
Ni con un ocaso sobre el mar
Ni con el emerger de la luna 
Ni con la inmensidad del firmamento 
Cuajado de blancas estrellas
Sobre tus pupilas negras.

Casi trece lunas pálidas
Se han relevado cada noche
Surcando el cielo lánguidas
Porque sus rayos ya no se reflejan
Sobre el negro de tus cabellos,
Sobre el blanco de tus dientes,
Sobre el rosa de tus labios,
Sobre el castaño de tus ojos,
Sobre la seda de tu piel
Cuando mirabas al cielo
En las noches tibias de agosto.

Trescientos sesenta y cinco días:
Amargo año de ausencia.
Día a día, noche a noche,
Herido por el agrio vacío,  
Del hueco dejaste en la cama,
De la falta de tus “buenos días”,
Del no poder mesar tus cabellos
Ni sentir el roce de tu piel
O la textura de tu pecho
Entre mis manos yermas

Doce meses de añoranza
Aprendiendo trémulo a vivir
Con esta, tu ausencia eterna,
Con el regusto agridulce
De tantos recuerdos guardados
Con la infinita amargura
De vivir sólo por inercia