A veces, sueño que despiertas, mi amor,
Entonces, tus ojos recobran aquella luz,
Más allá del tiempo y del espacio,
Retorna la negrura juvenil a tus cabellos
Y acuden ávidas las palabras a tu boca
Y hablas… hablas jovial y entusiasmada,
Cantando retazos de músicas celestiales.
A veces sueño que te levantas, mi amor,
Saltas de la cama etérea como una gacela,
Vestida de largo con tu camisón azul
Y caminas decidida por el pasillo
Sin que rocen a penas tus pies el suelo.
Como el mar recorre la playa,
Y las sombras se desvanecen a tu paso
A veces sueño que trabajas, mi amor,
Mariposa diligente, decoras los cielos
Con telas cálidas de seda y algodón
Instalas soles amarillos entre nubes naranjas,
Acicalas alegre el inmenso firmamento
Entibiando los fríos crepúsculos de invierno
Igual que nuestra tibia habitación
A veces sueño que aleteas, mi amor,
E inundas el aire de trinos deliciosos
Transfigurada en petirrojo cantor
Cada mañana, oculta entre las ramas
Susurras a mi oído tiernas palabras
Mientras escapas traviesa a mi mirada
Para esconderte bajo cualquier flor
A veces sueño que estás por fuera, mi amor
Y te alborozas al contemplarnos risueña
Oteando curiosa en nuestro interior
Como niña que juega con su casa de muñecas
Y así, sin sombras ni penumbras, ante tus ojos
Encuentras en una esquina este triste corazón
Y lo acoges dulcemente entre tus manos
A veces te sueño sueño hecha luz, mi amor
E iluminas fulgurante los rincones
Más recónditos y oscuros de mi alma
Contemplándolos con benévola mesura,
Amanece de nuevo tu sonrisa más tierna,
Tus manos pequeñas mitigan el dolor
Al dejar en mi boca un beso lleno de amor
Cada día sueño que vives, mi amor,
Joven y esbelta, henchida de luz
Vuelo a tu lado a fundirme en un beso
Y, de nuevo, hago tuyo mi amor
Entonces, mi alma ríe como un niño
Que toca el firmamento con los dedos
El día de su primera comunión
Y nacen de nuevo las flores
En esta tierra de dolor
