Otra vez, Dios se ha equivocado
Como un niño distraído,
Como un ciego atolondrado,
Como un torpe desmañado,
Como un viejo demenciado.
Arrojando los dados con su mano
Como un jugador viciado.
Sí, otra vez Dios ha errado.
Se llevó a la paloma blanca
Y dejó al cuervo olvidado
Arrancó la flor más bella
Y dejó todos los cardos
Abatió al gorrioncito pardo
Y dejó al volando al murciélago
Sí, otra vez ese cretino Dios
Ha vuelto a errar su disparo.
Soberbio, desde su trono,
Exigirá ciega fe a su pueblo adoptado
Fidelidad a sus divinas providencia
Amor y firme lealtad.
Mutado en santo benefactor.
Rezos, cantos de adoración
Y altares bañados en sangre inocente.
Para ensalzarse arrogante
Sobre sus criaturas, humilladas
Y mansamente postradas a sus pies.
Sangre y humos medicinales
De los sacrificios del pueblo de Israel,
Sangre y humos medicinales
De los sacrificios del pueblo de Israel,
De quienes se dicen cristianos,
Y seguidores del Islam.
Bálsamos que aplaquen su cólera
Y la eterna rabia de un soberano frustrado
Y la eterna rabia de un soberano frustrado
Hoy, ese Dios tan santo
Otra vez se ha equivocado
Igual que un inútil tarado
O quizá, un perverso bastardo
O el verdadero príncipe de la maldad
