viernes, 23 de octubre de 2015

XXVIII 52 años


Tal vez ahora tus ojos
Sean mucho más pequeños
O quizá más grandes, 
Pero, seguramente, mantienen 
Vivo aquel color castaño

Tal vez ahora tu mirada
Resplandece desde el cielo
Y alborota nuestros cabellos
Cuando revoloteas alegre
Haciendo mil piruetas rasantes

Tal vez ahora tus labios
No sean ya finos y rosados
Y abras un grácil pico dorado
Para emitir  como antaño 
Todos esos dulces cantos.

Tal vez ahora tus senos
Conservan aún aquel dulce tacto
Convertidos en la hermosa pechuga 
Escarlata, de un petirrojillo alado.

Tal vez ahora pueblas un árbol
Y decoras tu nido, hacendosa,
Con yerbas, flores y guijarros
Mientras cantas y cantas
Un dulce trino afinado

Tal vez ahora tus ojos castaños
Contemplan esta primavera
Y respiras hondo las fragancias
De los albores de un nuevo verano.

Tal vez ahora tu cabello
Haya dejado de ser negro
Y ya no precisas teñirlo de dorado
Hecho plumones oliva y colorado

Y tus pupilas brillan de nuevo
Mirando a nuestros vástagos
Mientras revoloteas por los cielos
Hoy, mi amor que cumplirías
Cincuenta y dos años

domingo, 9 de agosto de 2015

XXVII A veces sueño


A veces, sueño que despiertas, mi amor,
Entonces, tus ojos recobran aquella luz,
Más allá del tiempo y del espacio,
Retorna la negrura juvenil a tus cabellos
acuden ávidas las palabras a tu boca
Y hablas… hablas jovial y entusiasmada,
Cantando retazos de músicas celestiales.

A veces sueño que te levantas, mi amor,
Saltas de la cama etérea como una gacela,
Vestida de largo con tu camisón azul
Y caminas decidida  por el pasillo
Sin que rocen a penas tus pies el suelo.
Como el mar recorre la playa,
las sombras se desvanecen a tu paso

A veces sueño que trabajas, mi amor,
Mariposa diligente, decoras los cielos
Con telas cálidas de seda y algodón
Instalas soles amarillos entre nubes naranjas,
Acicalas alegre el inmenso firmamento
Entibiando los fríos crepúsculos de invierno
Igual que nuestra tibia habitación

A veces sueño que aleteas, mi amor,
E inundas el aire de trinos deliciosos 
Transfigurada en petirrojo cantor
Cada mañana, oculta entre las ramas
Susurras a mi oído tiernas palabras
Mientras escapas traviesa a mi mirada
Para esconderte bajo cualquier flor

A veces sueño que estás por fuera, mi amor
Y te alborozas al contemplarnos risueña
Oteando curiosa en nuestro interior
Como niña que juega con su casa de muñecas
Y así, sin sombras ni penumbras, ante tus ojos
Encuentras en una esquina este triste corazón
Y lo acoges dulcemente entre tus manos

A veces te sueño sueño hecha luz, mi amor
E iluminas fulgurante los rincones
Más recónditos y oscuros de mi alma
Contemplándolos con benévola mesura,
Amanece de nuevo tu sonrisa más tierna,
Tus manos pequeñas mitigan el dolor
Al dejar en mi boca un beso lleno de amor

Cada día sueño que vives, mi amor,
Joven y esbelta, henchida de luz
Vuelo a tu lado a fundirme en un beso
Y, de nuevo, hago tuyo mi amor
Entonces, mi alma ríe como un niño
Que toca el firmamento con los dedos
El día de su primera comunión
Y nacen de nuevo las flores
En esta tierra de dolor

jueves, 9 de julio de 2015

XXVI El borde del desierto

"Regálame tu corazón"
Me dijiste aquella tarde de noviembre
Bordeando un pedregoso desierto.
"¿Podré tener tu corazón?"
Me decía el brillo ansioso de tus ojos,
Aquel mismo brillo pleno de vida
Que se extinguió una noche aciaga de agosto
O, tal vez, aquella misma tarde de sol
En el borde del desierto.

Mis ojos cayeron al suelo
Y nos hundimos con mi silencio
Mi corazón... ¡Ay, mi corazón!
Te habría dado mis ojos, mi lengua
Mis brazos, mis labios, mis dedos
Me habría arrancado el alma
Y la habría puesto en el suelo,
Justo delante de tus pies
En mitad de aquel árido desierto

Pero mi corazón, ¡Ay, amada mía!
Mi corazón lo había perdido,
Ya no te lo podía dar: no estaba conmigo 
Y aquel día de noviembre, a tu lado,
Me encontraba tremendamente vacío 

Y te mentí: "lo tienes ya contigo"
Tú lo sabías: no era la verdad
Tú lo sabías: no estaba conmigo
Tú bien lo sabías: lo había perdido.

Lo había entregado hacía ya tiempo
A una flor en medio de un hechizo
Lo arranqué de mi pecho 
Con mis manos y me quedé vacío.
¡Ay, amor que ahora no lo encuentro!
¿Dónde está, dónde lo he perdido?

Tal vez se haya quedado seco
Como una reliquia olvidada, 
En su urna de cristal, fuera del pecho
Tal vez esté abandonado 
En las laderas del Monte Perdido
O tal vez  pereciera devorado 
Por aquellas exasperadas fieras
De pasión, de rabia y desesperanza

¡Ay mi amor! Igual que aquella tarde
 Me palpo obstinadamente el pecho
Notando aquel oscuro silencio
Como cuando latía tan lejos de ti
En los bordes de aquel desierto

martes, 9 de junio de 2015

XXV Soledad

¿A quién le puedo contar
Esta añoranza que estrangula
Como la hiedra mi garganta?
¿A quién puede importarle
Si ayer creí encontrar tu mirada
En la de un petirrojo posado
Entre las ramas de un algarrobo?
¿Quién querría saber si me ves?,
¿Quién puede ver los ineriores
De esta alma cruelmente atormentada?
¿A quién le puedo contar estas
Historias de nostalgia y desamor?
¿A quién confesar mis pecados
Si ya ni creo en dios?

Este viejo papel empapa mi dolor
Recoge palabras que te negué
Se puebla de nostalgia y llanto
Y, tal vez, haga llegar a tus ojos
Lo que ahora quiero decirte, 
Lo que antes no pude decirte
Lo que siempre quise decirte
Lo que nunca pude decirte
Lo que ahora quiero llorarte
Todo cuanto quiero recordarte
Y que nunca quiero olvidarte.

Este viejo papel, húmedo de saliva
Y de lágrimas saladas, vuela hoy
Allende los espacios y los tiempos
A pegarse a tu falda mientras caminas
No importa ya en qué galaxia
Ni en que hora de la eternidad,
Mar, mi amada, siempre
Mar...
Mar...

miércoles, 27 de mayo de 2015

XXIV Aves

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Esta mañana vi un petirrojo
Saltando entre la hierba
Perfumada del rocío de madrugada
Y una sonrisa se dibujó en mi boca. 

He visto, también, un carbonero
Volar entre ramas desnudas 
Devorando los frutos del árbol del amor
Y mi corazón se iluminó con tu mirada

A la tarde, dos gorriones brincaban
A la luz del sol de noviembre
Y una alegría acudía a mi pecho:
Sabía que tú estabas ahí: 
Porque te estaba viendo
Desde el corazón

lunes, 11 de mayo de 2015

XXIII Pajarillo

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Te esponjabas como un gorrión
Poniendo un rostro grave y serio
Abrías tu boca para comer arroz
Y aquellos granos de trigo
Como un polluelo hambriento
Dentro del nido, un pobre pajarillo

Y aquella noche aciaga
Te quedaste como un pajarito
Caído de su nido, una tarde de verano
Sin decir ya ni pío.
Y te me fuiste para siempre
Volando, volando...
¡Ay gorrioncito mío!

jueves, 23 de abril de 2015

XXII Hace frío

Hace frío...
A solas te lo decía hace años,
Cuando el invierno nunca terminaba
Y añoraba tu compañía
Por las callejas oscuras e impersonales
De aquella ciudad tan muerta.

Hoy hace frío, Mar
Y el viento hace crujir los cristales
Mientras una lluvia pertinaz
Me cala hasta los huesos
Y el tiempo pasa oscuro y viscoso.

Hace frío, Mar
En esta casa tan vacía
Sin la dulce tibieza
De tu despertar 

jueves, 26 de marzo de 2015

XXI Música

La música recorre lánguida
Cada rincón de la casa,
Flota, en realidad, indecisa,
Claramente desorientada:
No encuentra tus oídos
Ni percibe tu mirada
Y huye infecunda de la sala
¡Aquella música dulce
Que tanto te gustaba!
Ahora, amarga, te añora 
Y vaga desconcertada 
Por cada rincón de la casa

jueves, 19 de febrero de 2015

XX Faltas

Faltas ahora a mi lado
Bajo la mantita verde
Cogidos del hombro
Intensamente apretados
Rodeados por el frío
Apoyada tu cabecita
Contra mi pecho.

Ahora no estás a mi lado
Tu carita no se aprieta
Contra mi costado
Mi brazo se apoya a lo largo
Del respaldo, añorando
Tus hombros blandos
La manta verde me cubre,
Pero el frío me traspasa
Sin que ahora estés tú
A mi lado