Pongo tu nombre a esta fiera
Que, hambrienta, devora mis entrañas
Como voraz legión de termitas
Arrancando a pedazos mi alma
Pongo tu nombre al este vacío
Que queda ahora en nuestra cama
Al que duermo abrazado llorando
De la noche a la mañana
Pongo tu nombre al silencio
Que se esparce por toda la casa
Como una negra nube lluviosa
De las lágrimas más amargas
Pongo tu nombre a la vieja nostalgia
Que siempre anidó en mi alma
Y que ahora te añora con toda la rabia
Desde que te fuiste aquella madrugada