
De nuevo llegaron los negros vencejos
Cantando y bailando enlutados
Obstinadas danzas de muerte
Llegaron puntuales a finales de abril
Y sin quererlo te ibas preparando para partir
Perdidas las palabras,
Y anclada tu mirada en la nada
Y anclada tu mirada en la nada
Danzaban y danzaban negros los vencejos
Negras guadañas segando los cielos
Negras guadañas segando los cielos
Mientras yacías varada en el suelo
Vagando entre nieblas, lejos de tu lecho
Atónita seguías sus cantos de sirena.
Atónita seguías sus cantos de sirena.
Negras hoces talaban tus sueños
Y rauda escapaba la vida entre tus dedos
Lejos se fueron ya los negros vencejos
Mediado estaba aquel triste verano
Y fue aquella aciaga madrugada
Cuando tú echaste a volar con ellos
Abandonaste tu cama, enmudeció tu pecho:
Era un domingo frío, no había ya aves en el cielo.
Tú lo mirabas entre las sedas del féretro
Y así te me fuiste aquel día tan lejos
Llevándote contigo todos mis sueños
Volando, volando
Entre estridentes cantos,
Entre negras hoces y guadañas
Esquilmando los cielos
Te me fuiste volando, volando...
Entre estridentes cantos,
Entre negras hoces y guadañas
Esquilmando los cielos
Te me fuiste volando, volando...
Con los negros...
Malditos vencejos.
Malditos vencejos.