Esta mañana vi un petirrojo
Saltando entre la hierba
Perfumada del rocío de madrugada
Y una sonrisa se dibujó en mi boca.
He visto, también, un carbonero
Volar entre ramas desnudas
Devorando los frutos del árbol del amor
Y mi corazón se iluminó con tu mirada
A la tarde, dos gorriones brincaban
A la luz del sol de noviembre
Y una alegría acudía a mi pecho:
Sabía que tú estabas ahí:
Porque te estaba viendo
Desde el corazón
Desde el corazón