La música recorre lánguida
Cada rincón de la casa,
Flota, en realidad, indecisa,
Claramente desorientada:
No encuentra tus oídos
Ni percibe tu mirada
Y huye infecunda de la sala
¡Aquella música dulce
Que tanto te gustaba!
Ahora, amarga, te añora
Y vaga desconcertada
Por cada rincón de la casa