viernes, 30 de diciembre de 2016

XLI Uvas amargas



Qué amargas aquellas uvas,
Las de la suerte para tantos 
Las últimas fueron para ti
Peladas, como siempre 
Sin pepitas ni ollejos
Yacentes sobre papel plateado

Aquellas uvas del ultimo año 
Tu último año, tus últimas uvas
Que engullías amarga
Campanada a campanada
Eran las doce últimas uvas
Y te quedaste en la octava

En la calle, las gentes 
Bebían y brindaban 
Estallaban  cohetes y bengalas
Corría el champán entre las copas
¡Dios, qué amargo fue aquel cava!
Aquella última copa sin saber 
Por qué demonios se brindaba

Por mañana,  llanto y silencio
Lánguido amanecía el primer día 
Del último año de tu vida 
Tus ojos imploraban esperanza.
Y sólo supe darte un beso 
Con un sabor a uvas amargas

miércoles, 9 de noviembre de 2016

XL Me sobra la vida, me faltas tú

Me sobra el aire que respiro
El sol que entibia mi cuerpo
Me sobra toda la música.
Me sobra cada sueño que olvido
La luna que ilumina la noche
Me sobran los ojos y la piel,
Los labios y las manos
Me sobra ya todo el alma

Me sobra la lengua y la palabra
Cada latido del corazón
Me sobra el mundo y el ruido.
El demonio y el pecado
Me sobra Dios, 
Y los ángeles y los santos

Cuantos besos he anhelado
Las piedras y el campo
Me sobra toda la vida
Me sobran todos los años

Me sobra todo,
Porque no estás a mi lado
Porque pasaste y te fuiste
Porque me has dejado

Me sobra todo,  
Porque hoy me faltas tú 
Porque no estás en la noche, 
Porque faltas en la aurora
En cada rincón de la casa 
En tu lado de la cama

Este anhelo me mata
Hoy me sobra la vida, tan pesada
Y me faltas, liviana, cada mañana
Me faltas tú, ¡oh, mi amada!

viernes, 7 de octubre de 2016

XXXIX ¡Cuánto te echo de menos!

¡Cuanto te echo hoy de menos!
¡Cómo me desgarra tu ausencia!
Soledad atenazante en el vientre
Que, de puro vacío, duele
Y que clama a gritos por la muerte.

¡Cómo añoro tu voz aguda,
Acompañando tu triste mirada!
En tus días de dolor y tedio
Tus palabras hablando de tristeza
Mientras tu mano tocaba mi hombro
¡Cuanto me duele aquella impotencia!

¡Cómo me duele esta soledad!
Que has dejado en la casa
Ahíta ahora de silencio y de frío
Bajo las mantas dobladas.

¡Cómo me sobra hoy la vida! 
¡Cómo me falta tu cara! 
¡Cómo me duelen esas horas
Tan frías de la madrugada!

miércoles, 14 de septiembre de 2016

XXXVIII Ahora que ya no estás

Ahora que ya no estás
Me bebo tu nombre en ginebra
Ahogándome en la ausencia
Que dejaste sobre las piedras

Ahora que ya no estás
Náufrago soy entre la niebla
Que errante navega a la deriva
En una noche sin estrellas

Ahora que ya no estás
Rebusco bajo faldas ajenas
Las mieles que bebí un día
Recostado entre tus piernas

Ahora que ya no estás
Derrocho bienes a manos llenas
Libre cual perro sin dueño
Intentando aquietar mi pena

Nada es como antaño,
Ahora el placer me envenena
La risa ya no es aquella
Y la rabia me condena

Lejos de tus faldas perdido
Errando entre las nieblas
Soy un triste espectro
Que por no poder... Ni sueña

jueves, 11 de agosto de 2016

XXXVII Agoniza otro verano

Agoniza otro verano
Ante un indiferente crepúsculo
Mientras una fresca brisa
Barre inclemente unas calles
Vacías ya de paseantes,
De niños y de amantes.

Una bolsa vacía crepita
Mientras danza ebria sobre el suelo
Trastabillando  sola y abandonada
A los caprichos del viento.
Hojas secas, hacinadas en el borde
Jalean su baile de muertos.

Un viejo apila sillas vacías
Antaño plenas de público
Soporte de risas y chanzas
Nalgas tiernas de jóvenes frescas
Que, entre risas, apuraban
Las postreras flores del estío.

Muere otro verano 
Entre los fríos aires de septiembre
Encorvado, aprieto el paso
Al relente de la noche temprana
Otro verano de ausencia
En un lecho de hojas secas.

martes, 2 de agosto de 2016

XXXVI Carbón


Arde la leña bajo la tierra
El rojo ascua asfixiado
Se hace negro carbón
Enterrada su pasión
Bajo las negras tinieblas
De la noche más larga.

Lo que antaño era amor
Arde lentamente, sin llama
Mientras abrasa en el vientre
Lo que ayer era deseo
Escapa hoy entre los dedos
Como el agua de una cesta.

Una estrella extinta perece 
Entre perpetuas tinieblas
Un ciego se tambalea en la calle 
Náufrago en un mar de ginebra
Tropieza y maldice 
Entre salvajes blasfemias
Camina hacia ninguna parte
Sin destino ni meta
Triste muerto viviente
Estampado contra la acera.

Se ahoga el fuego bajo la tierra
Se pudre el ciego en la acera
La noche eterna tiende sus alas
Como una gallina clueca.
No hay antes ni después
Ni arriba, ni abajo,
Ni adelante, ni atrás
Nada importa realmente
Bajo un mar de ginebra
La vida se consume lenta
Y se carboniza
Como un ascua bajo la tierra

miércoles, 13 de julio de 2016

XXXV Tarde, muy tarde...


Llega tarde la aurora
Llega tarde la flor
Llega tarde el verano,
Llega tarde el amor,
La guitarra cantarina,
Las luces de neón.
Los oropeles y la gloria
El dinero y el galón
El brillo de los focos, 
La cabeza del león

Todo llega ya tarde
Cuando se deja de soñar
En el día mas amargo
En que la vida empieza a sobrar

Tarde llega la luz del día,
Indiferente al amanecer
La noche fue muy larga
Los ojos se olvidaron de ver
Ebrios de sombra y tiniebla
Se echaron a perder.

Llegan tarde los besos,
Las caricias y el placer
Llegan tarde los senos
Y esos encantos de mujer
Marchitas están las flores
Que me obstiné en recoger

No es hora de recompensas
Ni tiempo de devolver
He perdido la memoria
Y sólo quiero yacer
En los mares del olvido
Entre flores de papel

Solo amargas  ginebras
Que esmerado me pone Pe
Llegan pronto a mi boca
Ávida y muerta de sed
Reseca de tanta rabia
De gritar nombres de mujer
De proferir blasfemias salvajes
De llorar y padecer.

viernes, 17 de junio de 2016

XXXIV Vencejos


De nuevo llegaron los negros vencejos
Cantando y bailando enlutados
Obstinadas danzas de muerte
Llegaron puntuales a finales de abril
Y sin quererlo te ibas preparando para partir
Perdidas las palabras, 
Y anclada tu mirada en la nada

Danzaban y danzaban negros los vencejos 
Negras guadañas segando los cielos
Mientras  yacías varada en el suelo 
Vagando entre nieblas, lejos de tu lecho
Atónita seguías sus cantos de sirena.
Negras hoces talaban tus sueños
Y rauda escapaba la vida entre tus dedos 

Lejos se fueron ya los negros vencejos
Mediado estaba aquel triste verano
Y fue aquella aciaga madrugada 
Cuando tú echaste a volar con ellos
Abandonaste tu cama, enmudeció tu pecho:
Era un domingo frío, no había ya aves en el cielo.
Tú lo mirabas entre las sedas del féretro

Y así te me fuiste aquel día tan lejos 
Llevándote contigo todos mis sueños
Volando, volando
Entre estridentes cantos,
Entre negras hoces y guadañas
Esquilmando los cielos
Te me fuiste volando, volando...
Con los negros...
Malditos vencejos.

lunes, 9 de mayo de 2016

XXXIII Te busco

Te busco donde ya no estás
Donde ya no me esperas
Para traerte tus flores
Peonías, lirios y azucenas

Te  busco buceando en mi pena
Rogandote el perdón
Que mi alma culpable anhela
Mientras derramo lágrimas de arena

Te llamo entre las voces de piedra
Para decirte cuanto te amaba
Ahora que ya es tan tarde
Ahora que el viento vuela
Ahora que tus cenizas
Duermen serenas
Bajo de la corteza inclemente
De la madre Tierra

jueves, 21 de abril de 2016

XXXII Cenizas de cenizas

Cenizas de cenizas
Que el viento mece
Inclemente a la nada
Lar negro de hollín 
Donde antaño ardía la leña
Del amor nuestro
De cada día

Cenizas de cenizas
De deseo y rabia
Flores culpables
Mentiras piadosas 
Amores furtivos
Al fin y al cabo, nada

Cenizas de cenizas
Mientras la vida pasa
Tiempo de ausencia
Ginebras amargas
Flores marchitas
Perdidas las ganas

Cenizas de cenizas
Perdida ya  el alma
Calles desoladas
Esquinas varadas
La noche más oscura
Del alma.

jueves, 31 de marzo de 2016

XXXI Felices


Éramos tan felices...
Y, sin darnos cuenta, llegó el invierno
Blandiendo un cuchillo de hielo
Y nos fuimos alejando
Perdidos en medio de la vida.

Tal vez fuimos felices
Y, de tan ciegos, no supimos verlo
Ahogándonos en el tedio,
Sumergidos en las absurdas 
Luchas del día a día

Seguro que fuimos felices.
Mientras, el viento gemía en la calle
Llamándonos a gritos entre el ruido
Entonces, yo no te oía
Y tú tampoco podías oírme.

Creo que fuimos felices
Ahora que me has dejado tú hueco
Ahora que muere el invierno
Ahora que calla el viento
Ahora que sigo tan ciego
Ahora que ya no te tengo.

martes, 8 de marzo de 2016

XXX 365

Mil millones de kilometros
De estéril caminar
Ha recorrido esta Tierra,
Cabizbaja, lenta y pesada.
Ahíta de hastío y dolor
Porque falta sobre su faz
La caricia de tus pisadas,
Y el beso de tus pasos,
Y el trino de tu risa,
Y el calor de tus manos,
Y el terciopelo de tu voz
Cantando a la luna llena.

Cansina y desganada gira la Tierra
Subiendo y bajando el sol
Consciente de su baldío rotar,
Porque que tus ojos ausentes
Ya no se pueden deleitar
Con la luz del amanecer
Ni con un ocaso sobre el mar
Ni con el emerger de la luna 
Ni con la inmensidad del firmamento 
Cuajado de blancas estrellas
Sobre tus pupilas negras.

Casi trece lunas pálidas
Se han relevado cada noche
Surcando el cielo lánguidas
Porque sus rayos ya no se reflejan
Sobre el negro de tus cabellos,
Sobre el blanco de tus dientes,
Sobre el rosa de tus labios,
Sobre el castaño de tus ojos,
Sobre la seda de tu piel
Cuando mirabas al cielo
En las noches tibias de agosto.

Trescientos sesenta y cinco días:
Amargo año de ausencia.
Día a día, noche a noche,
Herido por el agrio vacío,  
Del hueco dejaste en la cama,
De la falta de tus “buenos días”,
Del no poder mesar tus cabellos
Ni sentir el roce de tu piel
O la textura de tu pecho
Entre mis manos yermas

Doce meses de añoranza
Aprendiendo trémulo a vivir
Con esta, tu ausencia eterna,
Con el regusto agridulce
De tantos recuerdos guardados
Con la infinita amargura
De vivir sólo por inercia

miércoles, 10 de febrero de 2016

XXIX Un rayo de sol

Un rayo de sol, desorientado,
Se ha filtrado por la ventana
En esta gris mañana
Buscando tu rostro en la cama

Un rayo de sol, despistado
Se ha estrellado y herido
Contra el hueco vacío
Que dejaste en la almohada

Y, confuso y atolondrado,
Rebota por las paredes vacías
De nuestro dormitorio
Sin lugar donde hallar descanso

Un rayo de sol, desolado,
Se detiene lánguido y apagado
Sobre el paño de la mesilla
Y reposa junto tu retrato

Y tus ojos brillan de vida,
Y la almohada se entibia,
Y el dormitorio se ilumina,
Mientras te miro callado.