Te esponjabas como un gorrión
Poniendo un rostro grave y serio
Abrías tu boca para comer arroz
Y aquellos granos de trigo
Como un polluelo hambriento
Dentro del nido, un pobre pajarillo
Y aquella noche aciaga
Te quedaste como un pajarito
Caído de su nido, una tarde de verano
Sin decir ya ni pío.
Y te me fuiste para siempre
Volando, volando...
Volando, volando...
¡Ay gorrioncito mío!
No hay comentarios:
Publicar un comentario