Aquellas manos finas y largas
Con sus uñitas mordidas
Manos que hacían rodar
La alianza de desposados,
Momentos de oscuras reflexiones.
Aquellas manitas delicadas
Pobladas de vello oscuro
Que cual mariposas ligeras
Se posaban sobre mi pelo
Con tu mirada penetrándome
Aquellas manitas inquietas
Que laboriosas cosían con mimo
La funda azul del edredón
Con tu cabeza inclinada
Sentada en el viejo sillón
Aquellas manos suaves y dulces
Que retenía y besaba
Ahora perdidas para siempre
Hechas palomas de ceniza gris
Jugando a atrapar estrellas
En los confines de Orión

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