
Te habría comprado la luna
Si la hubieran vendido
Aquella lánguida tarde
Del más amargo verano.
Te habría comprado la luna,
Las estrellas y el sol
Con tal acallar mis culpas
Y borrar todo tu dolor
Y solo pude regalarte
Un trozo de metal dorado
Con falaces promesas
Un trozo de metal dorado
Con falaces promesas
Y una vana ilusión
Quería comprar tu silencio
Quería comprar tu silencio
Y un remedio a tu aflicción
Te habría comprado la luna,
Pues no podía ofrecer ese amor
Perdido me hallaba entonces
En una absurda pasión
Que me arrastraba, sin remedio
A una oscura perdición
Hoy aprieto esa alhaja
En mi mano triste y vacía
Tratando de recobrar aquel beso
Que dejabas en tu agonía
Aquel beso confuso que diste
- quién sabe a qué -
A un trozo de metal dorado
A unas vacuas palabras de amor
Ahora me queda tu ausencia
Y una dorada bagatela
Junto con tus blancas cenizas
Guardadas en un cajón
Hoy abrasa mi mano
Ese trozo de metal
Y el consuelo que no supe darte
Y el consuelo que no supe darte
Aquella lánguida tarde
De ese amargo verano
No hay comentarios:
Publicar un comentario